El Riazor Blues, fundado en 1987 y radicado en el Fondo de Marathón del Estadio Riazor, llegaba al otoño de 2003 con sectores internos heterogéneos: una tradición galleguista y antifascista mayoritaria convivía con núcleos de perfil más violento implicados en choques con aficiones rivales. La rivalidad con el SD Compostela, arrastrada desde los derbis gallegos de los 90, mantenía la tensión activa años después del paso del Compostela por categorías nacionales.
Manuel Ríos Suárez, deportivista de 31 años, era un vecino del área coruñesa sin perfil ultra organizado: aficionado al fútbol y al Deportivo, con vida cotidiana ajena a las firmas del Riazor Blues. Su nombre solo entró en la historia ultra española por intentar evitar una agresión.
