El partido entre el Rayo y el Athletic fue el primero de Liga que el equipo jugaba en Vallecas esta temporada, después de tres partidos como local en el Estadio de Butarque. ESPN y BilbaoHiria relatan que se interrumpió una primera vez por el lanzamiento de aviones de papel y pelotas pequeñas al césped, se reanudó unos minutos y se suspendió definitivamente con menos de media hora jugada, por recomendación de la Policía según el propio club.
En su comunicado, publicado esa misma tarde, Bukaneros describió lo ocurrido como el reflejo del «hartazgo, la frustración y el enfado de miles de abonados tras años de nefasta gestión», defendió que la protesta era «legítima y democrática» y avisó de que seguirá protestando. Según BilbaoHiria, el texto relaciona el malestar con quince años de abandono del estadio y con la suspensión de la concesión de Vallecas el 28 de julio tras una auditoría sobre seguridad y mantenimiento.
ESPN añade que dos futbolistas del Rayo hablaron con miembros de Bukaneros, situados tras la portería de la que procedían muchos de los objetos, entre ellos pelotas pequeñas de goma.
La versión del club es distinta. Según BilbaoHiria, el Rayo publicó un comunicado en el que atribuye la suspensión a «actuaciones previamente ideadas y planificadas» por un grupo organizado, sostiene que «su única intención era detener el partido» y anuncia que revisará las grabaciones del fondo para identificar a quienes lanzaron objetos. El mismo medio recoge que, a comienzos de octubre, el club denunció un intento de asalto al palco durante el Trofeo de Vallecas, que atribuyó a miembros del grupo. Son afirmaciones del club recogidas por la prensa, no hechos acreditados por una resolución.
Diez días después, la Comisión contra la Violencia propuso sancionar a doce aficionados por los lanzamientos. Esa nota no cita a Bukaneros ni a ningún otro grupo; el desarrollo del procedimiento se explica en un artículo aparte de esta sección.
La ficha de Bukaneros recoge su historia, su identidad de barrio y la relación del grupo con la propiedad del club; la guía del Rayo Vallecano sitúa la protesta de 2026 en el contexto del cierre del estadio.
